El arte de la nutrición | Poner el foco en lo que nos nutre
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Poner el foco en lo que nos nutre

A veces creo que no es fácil poner el foco en lo que nos nutre. Y  que es más seguro seguir haciendo lo mismo.

Yo he iniciado un camino para aportar vida a la vida.

Para dejar que lo que nos nutre nos llegue a cada célula de nuestro ser. Estamos en el siglo no del conocimiento sino de la conciencia.

¿Y qué es eso de la conciencia cuando hablamos de alimentos? ¿de nutrientes?

Las grandes verdades ya no son tran grandes y lo que va costando es sentirse con amabilidad, con respeto, con todo el amor y la compasión.

Poniendo presencia que significa mirada, atención, luz, foco, energía, amor, gratitud, parada, confianza, en que eso que está sucediendo sea para el mejor propósito de los presentes.

Encontrar una cocina llena de vida, de luz, de amor.

Llevo un año y medio cocinando cada día para mi familia y no, no me es fácil.

Hay ocasiones en las que me encantaría que alguien me dijese qué comer, qué receta hacer y no tener que pensar. Hay ocasiones en las que no tengo hambre, ni ganas de cocinar y sin embargo, estoy ahí.

Y entiendo perfectamente a todas aquellas personas encargadas del cuidado diario de sus familias.

Cuando tuve a mi hija la vida me lo puso muy fácil. No tenía que preocuparme por comprar, pensar, hacer la comida. Sencillamente el alimento se daba, con su demanda.

Dar el pecho se convirtió en una fuente de satisfacción de relax, de descanso. Sobre todo me permití no pensar, y descansar y darme cuenta de cómo la vida me iba proveyendo de todo lo que iba necesitando.

Imagináos la cantidad de dinero que no me gasté en alimentos artificiales. La cantidad de tiempo que nos dedicamos mutuamente. Porque eso sí es cierto, yo tenía que estar ahí, presente, ofreciendo mi pecho a mi hija. No me lo podía quitar y que otro lo hiciera por mi.

De la misma manera, ahora, tampoco quiero quitarme de en medio. Lo que quiero es ponérmelo más fácil.

Ponérmelo más fácil a mi y a ti. Y ayudarte a estar presente, a mirar, a poner tu energía en aquello que estés haciendo.

¿Sabes lo que sucede? Que puede ser que un día no tengas ganas de cocinar lo que te propongo, que tu cuerpo te pida otra cosa, que el aprender una receta nueva te resulte un mundo.

Muy bien, todo eso puede pasar y aún así, diría que te lo pongas fácil. Nadie dijo nunca que el camino tendría que ser complejo, complicado.

Párate, escucha, practica tu mirada interna, serena tus células, conecta con esa unidad que eres.

A mi no me gusta hablar del cuerpo-mente. De esta manera ya estamos otorgando una diferencia a la mente, una separación ¿y dónde está la mente sino en el cuerpo?

Cada órgano de nuestro cuerpo tiene muchas funciones, desde el plano más físico y fisiológico hasta planos de vibración y energéticos que son totalmente relevantes.

En la medida que ponemos atención en ello se abrirán puertas.

Así es que mi propuesta es mira con todo tu cuerpo, huele con todo tu cuerpo, toca con todo tu cuerpo.

Tómate el tiempo para que eso se de.

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